Artícutlo: VISUALIZACIÓN CREATIVA, OTRA MIRADA

VISUALIZACIÓN CREATIVA, OTRA MIRADA
Ana Pérez
Terapeuta Gestalt y Coach Personal
Formadora en Chamanismo Práctico
www.epopteia.es

La visualización creativa es el proceso mental mediante el cual nuestro cerebro crea imágenes. La visualización es algo natural que realizamos constantemente; no podemos dejar de imaginar, igual que no podemos dejar de pensar, de comunicar o de ser. Cada vez que vamos a hacer algo, previamente creamos una imagen de ello. La idea o imagen mental siempre precede a la acción: es una especie de ensayo, como el plano que realiza un arquitecto o el boceto de un cuadro. Así, antes de hacerme la cena, o si decido que voy a comprarme un vestido, primero imagino o pienso que lo voy a hacer. También creamos los escenarios de lo que vamos a vivir con unas emociones u otras, según lo grato de la película que nos montemos, y dependiendo de esas emociones tendremos una conducta y obtendremos un resultado. El problema es que estamos más habituados a pensar en lo malo, a hacer más ensayos negativos o tener fantasías catastróficas que visiones inspiradoras, frescas, nuevas. Creamos por defecto, es decir, sin darnos cuenta reproducimos constantemente las mismas imágenes, los mismos guiones normalmente caducos e inservibles para nuestros objetivos actuales sin dejar espacio para la creación consciente y voluntaria. Como se dice en terapia Gestalt hacemos más ajustes conservadores que creativos.



Reza el refrán piensa mal y acertarás, pero es sólo una verdad a medias. Si piensas bien también acertarás pues la profecía se auto-cumple para bien y para mal. Pienses lo que pienses así será. Por ejemplo, si tenemos que realizar una examen o una entrevista de trabajo y sentimos miedo antes de que ocurra, al imaginar lo peor estamos creando en nuestra mente esa experiencia sin apenas darnos cuenta, sintiendo unas emociones que van a dificultarnos, incluso boicotearnos, el hacerlo bien. Antes de vivirlo empezamos a crear el fracaso. Sin embargo, si somos capaces de imaginar que nos encontramos en una prueba sintiéndonos tranquilos, seguros, confiados -la confianza es el camino que nos conecta con la meta-, visualizando que finalizamos con éxito la prueba, será mucho más probable que el resultado sea el que hemos diseñado. Salimos de un círculo vicioso para entrar en uno virtuoso que nos lleva directamente a nuestro objetivo.

La visualización es una herramienta muy útil para comunicarnos con nuestro inconsciente, esa parte de nuestro cerebro que apenas utilizamos y donde se halla toda la información que podamos necesitar. Antes de visualizar es necesario entrar en un estado de relajación profundo, logrando así aquietar al consciente y conectar con el inconsciente. El flujo de ondas cerebrales cambia del estado beta, el estado alerta o de vigilia, al estado alfa, el que alcanza en meditación o relajación profunda, y que es el ideal para crear. Tratar de visualizar un cambio en un nivel consciente es más difícil pues el consciente puede rechazar lo que estamos tratando de imaginar. En cambio, imaginándolo en un estado profundo de trance “despistamos al vigilante de la puerta”, ya no se razonaría y el inconsciente lo aceptaría. Al mejorar nuestra comunicación con nosotros mismos y enviar un discurso más positivo, somos capaces de suscitar una emocionalidad orientada a un tipo de acción que nos permite alinearnos con nuestros objetivos.

Podemos diferenciar tres tipos de visualización: programada, receptiva y guiada. La visualización programada o activa consiste en comunicarnos con nuestro inconsciente a través de sugestiones útiles que nos pueden ayudar en el logro de objetivos, mejora de la autoestima, autoconfianza, superación de situaciones problemáticas. Creamos y elegimos conscientemente lo que queremos ver o imaginar. La visualización receptiva o pasiva es la que utilizamos para preguntar a nuestro inconsciente; en este caso nos limitamos a relajarnos y dejar que las respuestas, en forma de metáforas e imágenes, lleguen a nosotros. Es la forma utilizada en el viaje chamánico o en meditación profunda. Podemos hacer uso de ella para descubrir las resistencias que aparecen al establecer objetivos -vencer a los enemigos-, comprender qué se esconde detrás de una emoción limitante como el miedo, la tensión o la apatía, y llegar incluso a descubrir la intención positiva de una conducta no deseada, un problema o enfermedad -recibir el mensaje de un aliado sin matar al mensajero. Nos ayuda en el conocimiento del “yo”, encontrando la enseñanza de esas experiencias difíciles que se nos presentan en la vida y se convierte en un canal de sabiduría interna. La visualización guiada es una combinación de las dos anteriores: se comienza con una visualización programada que se alterna con una receptiva.

La finalidad de la visualización creativa es ayudarnos a crear exactamente la clase de vida que anhelamos, a sentirnos verdaderamente felices, realizados, saludables, radiantes, colmados de prosperidad y rebosantes de amor, alegría y energía creativa. Es utilizada con mucho éxito en los campos de la salud, la educación, los negocios, los deportes y las artes. Pero la visualización creativa no es solamente una técnica; es también un proceso de autodesarrollo y, en última instancia, es un estado de conciencia. Un estado que nos permite ver profundamente que somos los continuos creadores de nuestro universo y que nos responsabilizamos de ello en todo momento.

-Ana Pérez-
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Artículo: ALOHA, EL PODER DE LA BENDICIÓN


ALOHA, EL PODER DE LA BENDICIÓN
Ana Pérez
Terapeuta Gestalt y Coach Personal
Formadora en Chamanismo Práctico
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Hawái, Bombay son dos paraísos que a veces yo me monto en mi piso…Hawái, Bombay son de lo que no hay…Ayyy!

Decía el estribillo de una archiconocida canción del mítico grupo de pop de los 80 Mecano. ¿Y quién no tiene en algún rincón de la cabeza la imagen idílica de una playa paradisíaca, con palmeras ondulantes y arena blanquísima, acariciados por una suave brisa tropical y un celestial ukelele junto al rumor de un mar azul turquesa como banda sonora de fondo?... Ayyy! Hawái es sin duda un sinónimo de paraíso en la tierra pero no sólo por sus extraordinarias cualidades geográficas y climatológicas sino también por la actitud amistosa y receptiva que tienen los habitantes de sus islas y por la que son tan conocidos sus nativos. Aloha… y una preciosa nativa de piel canela y sonrisa de perlas te pone una guirnalda de flores en el cuello.

Pero Aloha es mucho que un cortés saludo, un hola o adiós. En su sentido más profundo quiere decir: la Alegría (aho) de Compartir (alo) Energía Vital (ha) en el Presente (alo), y en la medida en que se comparte esta energía uno se sintoniza con el Poder Divino al que los chamanes hawaianos llaman mana. Aloha es estar feliz con algo. Emplear este poder prodigioso es el clave que nos permite acceder a la cueva de Alí Babá, es el Ábrete Sésamo a la auténtica salud, felicidad, prosperidad y éxito: bendecir. Bendecir algo supone afirmar o enfatizar una cualidad positiva o condición, con la intención de que aquello que es reconocido o enfatizado aumente, permanezca o se inicie. Es utilizar el poder del reconocimiento y la gratitud para cambiar de vida o para obtener lo que se quiere. El diccionario nos dice que bendecir viene del latín benedicĕre y entre sus significados más relevantes están: 1) Alabar, engrandecer, ensalzar, 2) Colmar de bienes a alguien, hacerlo prosperar, 3) Invocar en favor de alguien o de algo la bendición divina, 4) Consagrar al culto divino algo, mediante determinada ceremonia. Interesante, ¿verdad?

Bendecir es todo lo que hay que hacer. Decir bien, o lo que es lo mismo, hablar bien empezando por pensar bien. Se puede bendecir por medio de imágenes o tocando pero la forma más habitual es hacerlo con palabras: admirar cualidades en el mundo y las otras personas y agradecer todo lo maravilloso que hay en nuestra vida, ha habido y habrá, viviendo con plena confianza en que todas nuestras peticiones son atendidas. Por supuesto para empezar a cultivar el buen hábito de bendecir hay que erradicar de nuestra vida el vicio contrario que es maldecir: criticar, quejarse, culpar y preocuparse. Empieza a entrenarte estando un día entero sin hacer ninguna de estas cosas. Menudo reto!!!

Como dice una antigua y conocida recomendación: Ama al prójimo como a ti mismo, trátalo como a ti te gustaría ser tratado, deséale lo mejor y tú mismo lo recibirás. Bendecir es un acto poderosísimo aunque parezca algo simplón en apariencia, hay que practicarlo y mucho, y eso requiere constancia. ¿Qué sucede cuando bendecimos? Al bendecir estamos enfocando la mente en lo positivo y activando el Poder Creativo. Al emitir esa energía dejamos espacio en nosotros para que ese Poder actúe a través de nosotros y, al estar dando estamos, por tanto, recibiendo.

Lo importante es hacerlo: bendice gente, plantas y animales saludables para recuperar la salud de tu cuerpo, personas contentas y señales de diversión para incrementar tu alegría, signos de abundancia y dinero para atraer prosperidad, bendice edificios, aviones, arquitectura para invitar el desarrollo a tu vida, señales de afecto y amor para mejorar tus relaciones, bendice el silencio, la belleza, la naturaleza, el movimiento, el progreso…Utiliza el poder de la bendición y la gratitud a todas horas y en todo momento y tu vida y tu mundo se convertirán en un auténtico Paraíso.

Aloha!

TODO PODER PROVIENE DEL INTERIOR

Ana Pérez
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Artículo: EL PODER MANÁ

EL PODER MANÁ
Ana Pérez
Terapeuta Gestalt y Coach Personal
Formadora en Chamanismo Práctico
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Nueve siglos atrás, el árbol del Maná se quemó hasta hacerse cenizas. El poder del Maná vivía dentro de las piedras del Maná, instrumentos encantados y artefactos. Muchos sabios han luchado unos contra otros para apoderarse del control de estos últimos restos de Maná. Entonces, después de cientos de años de guerra, mientras el poder del Maná comenzaba a desvanecerse, aquellos que lo buscaban empezaron a desaparecer y el mundo volvió a vivir en paz. Después de esto, en la humanidad creció el miedo al deseo. Sus corazones se llenaron con emociones vacías y se apartaron de mis manos. Desviaron sus ojos de mi infinito poder y fueron afligidos por sus tontas disputas. ¡Recordadme! ¡Necesitadme! ¡Yo puedo proveeros todo! Yo soy el amor. Encontradme y caminad a mi lado. El mundo ha caído en la ruina, el árbol sagrado ha muerto y la espada de Maná se ha perdido. Solo un héroe será capaz de revivir al árbol y volver a traer la paz a este mundo, y tú deberás guiarlo para que su destino se cumpla. -Legend of Mana– (es un videojuego para la consola PlayStation de Sony).

En los Salmos, en el Antiguo Testamento, se llamó al maná "el trigo de los cielos" (Sal. 78:24) o "pan de los cielos" (Sal.105:40). Cuando los israelitas lo vieron por primera vez exclamaron: ¿man hu?, que quiere decir ¿qué es? Probablemente sea el nombre o sonido que luego utilizaron los israelitas para llamar maná al alimento llovido del cielo. No sé si se trata de una crónica histórica de un milagro o de un relato pedagógico en el que el cielo se entiende en sentido metafórico como fuerza invisible o espiritual frente a la tierra que representaría el orden de lo material, de lo manifestado.

Mi primo Manuel utiliza la expresión tener maná como sinónimo de poseer poder o de fuerza personal. “Fulanito tiene maná” dice. Otros lo llaman poderío, duende, ángel, tronío, presencia... Hay personas que lo tienen y otras que no o, al menos, podemos valorar claramente la diferente cantidad y calidad de esa “sustancia” entre un individuo y otro. Es una especie de energía, de poder invisible que irradia desde el interior de las personas y que se percibe tanto en la quietud de su mera presencia como se puede apreciar en la trascendencia de sus actos. Lo vemos más claramente en algunos líderes escogidos, los artistas o en sus obras; hay una energía que brota desde ellos y nos impacta. Yo tuve una experiencia sumamente conmovedora una noche mientras leía una biografía de Gaudí y me deleitaba con las imágenes del libro. Mirando una foto de la Sagrada Familia, de repente, tuve una sensación extraña que no reconocí y que me sacudió de norte a sur. Noté como una fuerza física que se inició en mi cráneo y que descendió hasta mi pecho, abriéndolo de par y que me hizo llorar por lo incontenible e intensa que era la sensación. No era tristeza ni nostalgia. Era reverencia. En aquel momento así la describí en un intento de darle una explicación al fenómeno que nunca antes había experimentado, no al menos de una forma tan intensa y orgánica.

El poder en casi todas las sociedades era y sigue siendo entendido como efectividad, en el sentido de representar una fuerza generadora de vida así como un principio de realidad cósmica. El poder está íntimamente ligado a la idea de fecundidad, abundancia y capacidad reproductora y de él se derivan la mayoría de prácticas sociales y culturales. En la filosofía Huna hawaiana, Mana es el nombre para el atributo básico de aquello que detenta poder creador y destructor y, por lo tanto, representa una forma de eficacia que trasciende las capacidades humanas. Mana se refiere al poder universal que reside en todo. Esta fuerza creativa forma parte del orden natural de la vida, subyace a todo cuanto existe incluidos nosotros mismos, y es la fuente del poder de cada cosa, de cada ser viviente en el universo: personas, animales, plantas, rocas, el mar, la tierra, los astros…

Maná es una sola fuente de poder que fluye a través de todo. De esta idea surge el concepto de que todo poder viene de adentro y que este poder interno nos otorga a su vez nuestra facultad creativa: nosotros creamos nuestro presente, nuestra realidad. Esta fuerza interior es la que nos inspira para generar cambios positivos en nuestra vida y la que nos permite que cada uno expresemos nuestra total singularidad y mayor potencial. Somos poderosos. El poder es parte de nuestra naturaleza por lo que no tenemos que luchar por conseguirlo a menos que sintamos que carecemos de él. Nuestro cuerpo y nuestra mente están perfectamente diseñados para sobrevivir, para sanar, para hallar soluciones inteligentes a cualquier desafío que pueda surgir, para influir en el mundo que nos rodea y, por supuesto, para ser felices, felicidad entendida como el logro de nuestro propósito vital, nuestros sueños y anhelos más profundos.

Si todo el poder proviene de nuestro interior, de esta fuente dentro de nosotros, entonces no puede haber nada ni nadie -persona, institución, cosa, circunstancia o idea- que pueda tener poder sobre nosotros. Esto sólo puede suceder con nuestro consentimiento. Cuando nosotros permitimos que una situación o persona nos controle, cuando creemos que otros tienen más fuerza que nosotros, estamos empequeñeciendo nuestro propio poder, obstaculizándolo, negándolo. Cedemos nuestro poder a otro y renunciamos al propio pero siempre somos nosotros los que tenemos el poder de que así sea. No hay víctimas. El miedo o la duda acerca de nuestra capacidad son los que limitan la expresión -presión hacia el exterior- natural del poder y así llegamos a la conclusión de que no tenemos influencia ninguna sobre nuestras vidas, relacione, elecciones o situaciones. Lo contrario es el amor, que es la ausencia de miedo, y es la vía que nos conecta con nuestro maná, con nuestra divinidad. Al amarnos a nosotros mismos, amar a los que nos rodean, perdonar nuestros errores y los errores de los demás, y agradecer todo lo bueno que hay en nuestra vida permitimos nuestro fuego interno brille con todo su esplendor.

Ten confianza en que tú tienes total poder sobre tu destino ya que eres el canal de un gran poder, del maná. Y escucha al Talmud cuando dice que “Cada hoja de hierba tiene su ángel inclinándose sobre ella y susurrando: crece, crece”.

Ana Pérez
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Artículo: EL VIAJE DE TU VIDA

EL VIAJE DE TU VIDA
Ana Pérez
Terapeuta Gestalt y Coach Personal
Formadora en Chamanismo Práctico
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Ernst Jünger concibió en 1970 el término psiconautas, navegantes de la conciencia. Los psiconautas están interesados en incrementar su comprensión y expandir su conciencia y para ello utilizan su cuerpo como un laboratorio en el que experimentar con su percepción usando técnicas de trance de origen religioso, tradiciones ceremoniales de diferentes tribus del mundo, psicoactivos o simplemente experimentando por intuición, respiración alterada, la frecuencia del tambor y otros. El psiconauta explora la psique para mejorar ciertas capacidades psicológicas, conocer el potencial espiritual o mental del hombre y acercarse a la comprensión del universo y de sí mismo por medio de la observación y alteración de su conciencia, fenómeno antiquísimo y más prosaico de lo que el rimbombante nombre –alteración de la conciencia- supone. La espiritualidad es una cualidad intrínseca del ser humano, tan inevitable como el dormir, el comer o hacer sus necesidades.

Extraordinarios talentos intelectuales y artísticos nos han brindado sus frutos geniales -Aldous Huxley, Salvador Dalí, Carlos Castaneda, Ram Dass, Jimmy Hendrix…entre otros muchísimos- gracias a la exploración interior de sus conciencias. Alicia, el personaje del libro Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y arquetipo de psiconauta, es mi favorita. Adoro a Alicia. La amo. Y me apasiona particularmente la versión cinematográfica de Alice Liddell en la película de Tim Burton que recrea y continúa la historia original. Alicia encarna la parte más heroica de todos nosotros, la más pura, la Libertadora. Es una niña rubia, y como dijo Jesús, “dejad que los niños se acerquen a mí”, refiriéndose a que sólo una mente inocente, libre de prejuicios, de dogmas y de creencias preconcebidas -una cabellera rubia, simbólicamente- puede entrar en el reino de los cielos, en otras dimensiones más allá de lo físico y en donde tiene su origen lo físico y se hallan las leyes que gobiernan el mundo de la materia. Lewis Carroll es el seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson, matemático y lógico, escritor de la obra que toda ella es un desafío a la lógica y al mundo de lo posible. Las aventuras de Alicia son una representación de lo que puedes experimentar durante un viaje chamánico, de lo que nos encontramos en el Mundo de Abajo: animales que hablan, cambios de forma y tamaño, desafío a las leyes físicas, mimetización con tu animal de poder, criaturas míticas, revelaciones del Ser…

Es natural anhelar lo imposible pero tenemos incrustadas numerosas creencias sobre lo que se puede y no se puede hacer. El inconsciente colectivo, la realidad de consenso, sólo acepta hechos, esto es, datos científicos disponibles almacenados en su memoria. Tanto el conocimiento científico como el pensamiento actual son productos del mismo inconsciente colectivo; y el simple hecho de que mil millones de personas no aceptaran hace un siglo que el hombre podía volar, hacía que esta ocurrencia fuera imposible. Pero esos mil millones de personas estaban equivocadas. Es cuestión de percepción y de creencia.

Nuestra capacidad para lograr cosas extraordinarias, para hacer milagros, está enteramente condicionada a la facilidad y rapidez con la que esquivemos el inconsciente colectivo. Lo que nos frena es nuestro apego al inconsciente colectivo, a los patrones de creencias del mundo. Este apego, que aceptamos al nacer, es el principal reto que tenemos en la vida; de aquí que nuestra meta espiritual sea elevarnos por encima de él. Para formar parte de una conciencia superior hay que abandonar el lugar donde te encuentras ahora mismo y adentrarte en lo desconocido. Esto da lugar a que todos los relatos del camino del iniciado, el viaje del héroe, el viaje interior, hablen de soledad, ya que a medida que te alejas de la antigua energía, vas notando una sensación de pérdida. Los milagros no son lógicos.

Tendrás que empezar a elevarte por encima de esta conciencia colectiva e ir a otras dimensiones: otros mundos interiores o viajes interiores. Es la búsqueda del Santo Grial o la matanza del dragón: el día Gloricioso en que Alicia se enfrenta y da muerte al Galimatazo. Estos viajes tienen una realidad interna y una manifestación externa en lo físico y cualquier cosa que puedas concebir forma de hecho parte de ti en el momento presente. La circunstancia de que aún no lo tengas en la mano es irrelevante. Sea lo que sea que concibas, está en un estado de progresivo devenir. Nadie entra en el reino de los cielos que lleva dentro hasta que no haya domeñado el dragón de la negatividad heredado del inconsciente. Es el eterno conflicto entre el corazón, que representa nuestros sueños y deseos, y la razón que sentencia lo que es posible y lo que no. ¡Que le coooorten la cabeza!

Encima de la seta gigante, Alicia encuentra a una oruga azul sentada y fumando un narguile. La Oruga, de manera prepotente, interroga a la niña sobre su identidad. Ésta no pudo responder de una manera sencilla, pues consideraba que, tras haber cambiado de tamaño varias veces, su propia identidad se había perdido y en ese momento ella misma ya no sabía quién era.

¿Y Tú?

-Ana Pérez-
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Artículo: LOS DOS MUNDOS


LOS DOS MUNDOS
Ana Pérez
Terapeuta Gestalt y Coach Personal
Formadora en Chamanismo Práctico
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Estoy tumbada con los ojos cerrados, me concentro en mi respiración y voy relajando cada uno de mis músculos. Poco a poco empiezo a entrar en alfa mientras centro mi atención en mi entrecejo e inicio mi descenso por las escaleras: 10, 9, 8, 7, 6…cada vez estoy más relajada y me adentro más y más en mi mente profunda…5, 4, 3, 2, 1. Estoy ante la puerta mágica y cuando la cruce estaré en el mundo no ordinario, donde voy a obtener respuestas y sanación. Miro la puerta y hay una enorme serpiente custodiándola. Le pregunto que por qué está ahí y me dice que para probar mi valor.-Si quieres cruzar tendrás que cogerme. Si soy sólo una ilusión me desvaneceré pero si soy real te morderé-. Siento un miedo profundo pero aguanto la respiración, cuento hasta tres y ¡pum! Alargo la mano y la serpiente se ha esfumado y ahora luce en mi muñeca en forma de brazalete, una suerte de amuleto que me ayudará el resto del viaje. Cruzo la puerta y camino por un hermoso bosque hasta que llego a la entrada de una gruta. Entro y hay un oso durmiendo. Me tumbo a su lado porque estoy muy cansada (en la realidad ordinaria tengo gripe y fiebre). No me puedo dormir porque mi mente no para de darles vueltas a todas las cosas y obligaciones que tengo que atender. Le abro la cremallera que el oso tiene en la tripa y me meto dentro de su cuerpo. Aquí se está bien y calentito. Luego subo hasta el cerebro del oso y escucho sus pensamientos:- Estás cansada porque ya no respetáis los ritmos naturales de las estaciones ni que hay un momento para cada cosa-. Abandono la caverna del oso y continúo hasta una hermosa cascada. Siento que mi cuerpo arrastra un cansancio de mil años, de mil años, de mil años…Me meto en el agua y comienzo a limpiarme y de mi cuerpo salen una especie de círculos. Son rostros, como caretas, que se los va llevando la corriente y reconozco que son todas mis vidas pasadas y que el cansancio que me lastra viene por tanto vivido. A continuación se presenta ante mí una gran figura, de unos tres metros de altura, por lo menos, que tiene cabeza de toro y unos largos cuernos. Va vestido con una especie de túnica blanca ceñida en la cintura con un cíngulo dorado. Es imponente. Me dice que se llama Baal y me dirige estas palabras: -Has tenido que pasar por muchas y duras pruebas para llegar hasta aquí. Aún te queda una última y más importante: la ascensión. Me lanza el reto pero decido seguirle. Entramos en un templo y vamos hasta un altar, como los que hay en las iglesias católicas. Yo estoy con un grupo de gente y somos los que van a iniciar. Uno a uno, van pasando por delante del altar y Baal con una gran espada y de un golpe seco les corta la cabeza que cae en un cesto. Es mi turno, me arrodillo, Baal me golpea con la espada en un hombro y luego en el otro, cierro los ojos y aguanto la respiración…Acto seguido empiezo a ascender, siento una libertad y una ligereza indescriptibles, como una pompa de jabón. A regañadientes regreso a mi cuerpo y abro los ojos.

Las culturas de todas las épocas han manifestado un hondo interés por los estados no-ordinarios de conciencia, han desarrollado métodos eficaces para inducirlos, como la danza, la percusión, la meditación, los cánticos, la respiración, el dolor físico, la ingesta de distintos brebajes -bebidas espirituosas o plantas enteógenas, que etimológicamente significa sacar al dios que llevas en tu interior-, y han relatado las diferentes etapas del viaje espiritual.

La espiritualidad es una parte innata en los seres humanos, tan natural como la física, la mental y la emocional y, por tanto, debe ser respetada la expresión de este impulso místico y creativo para una gozar de una vida sana y completa. Durante mucho tiempo y para muchas culturas el despertar espiritual se ha considerado como una parte consustancial de la vida y sólo en la sociedad actual ha comenzado a verse como algo extraño e incluso patológico, como también son considerados como algo enfermizo la muerte o el mismo nacimiento. Utilizo la palabra espiritualidad en el sentido de numinoso, término que Jung empleaba para describir una experiencia que se vive como sagrada, divina o fuera de lo común, y que es de carácter estrictamente íntima y personal. Este encuentro del individuo con su propia divinidad no precisa de intermediarios ni de rituales colectivos o formales mientras que la religión, que sí que es una actividad grupal y mediatizada por un sacerdote, no tiene por qué propiciar necesariamente el propio descubrimiento.

Tampoco la ciencia actual convencional parece muy compatible con la espiritualidad pues el método científico sólo parece apoyarse en lo que puede pesarse, medirse y tocarse. Así, cualquier concepto que huela a místico queda condenado al rincón de la superstición, la magia o una escasa educación. Y en caso de que se dé en personas inteligentes a éstas se les tildará de inmaduros emocionales, por lo menos. Tristemente las experiencias personales de las realidades espirituales suelen ser interpretadas como psicóticas y síntomas de enfermedad mental. Dado que ni la religión formal ni la ciencia dejan espacio para estas experiencias no es de extrañar que Jesús escogiera como sus discípulos a simples pescadores.

El término moderno para la experiencia directa de las realidades espirituales es transpersonal, que significa trascender el modo habitual de percibir o interpretar el mundo desde una posición de individuo separado o cuerpo-ego. Para las personas que sí que hemos tenido encuentros personales con las realidades espirituales la existencia de lo divino es un hecho basado en la experiencia y la percepción directa y representa un gran paso en el camino de lo que Jung llamaba individuación, la expresión más plena de nuestro más hondo potencial. Como dijo el gran Joseph Campbell en su muy influyente obra el Héroe de las Mil Caras: Los dos mundos, el divino y el humano…son en realidad uno. El ámbito de los dioses es una dimensión olvidada del mundo que conocemos.

-Ana Pérez-
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